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JUAN MONTOYA LÓPEZ

La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.

Heinrich Heine.

Hablar de Juan Montoya López, es hablar de creatividad y de ese pequeño grupo de personas que abogan por la independencia crítica e intelectual, dentro del medio artístico generando un carácter transformador, rompiendo en su mente la regla de lo comercial, dejando sentir un contraste entre la realidad con la locura. Además cabe preguntarse sobre la originalidad que adquiere su obra, materializando la cotidianidad, permitiéndole ser una fuente de ideas equilibradas y veraces para su actividad artística.

Desde el punto de vista del observador puede parecer que todo vale, con este antecedente debemos asociar que la idea de creatividad es la misma estés como estés, además la historia del arte nos demuestra que la locura es el principio permanente del artista, la cual le permite manifestar y satisfacer de una forma personal, fabricando una relación de causa-efecto en el sentido locura-creatividad, dando inicio a una diversidad plástica en distintas áreas del arte.

Así nos damos cuenta que la obra de Montoya encierra un múltiple desarrollo explicativo, con una lúcida definición de pensamiento y un visible dominio de la disciplina plástica, estableciendo un periodo de laboratorio, donde prueba cualquier material que en ese momento tiene a su mano, llegando a un nivel de conocimiento dentro del campo artístico que no sólo implica la pintura, sino que se abre a diferentes áreas como: la escultura, la literatura, el performance y el video arte, dejando una producción de un nivel optimo, en la cual se observa rendimiento y concentración, esto permite que su arte adquiera un carácter estético y personal.

Montoya, es constructor de su propio imaginario, atrapado dentro de un campo silencioso, el mismo que le proporciono un doble yo, que fluye en sus momentos de gloria (locura), estableciendo parámetros incomprensibles como arte y locura, apresado en un estado armónico que desemboca en una magia misteriosa, la misma que alimenta al genio y al arte que lleva dentro de su cuerpo pesado y perezoso, de inteligencia vivaz y de sonrisa fácil. Construyendo castillos de arena en tiempo de lluvia, se bello y se triste decía Oscar Wilde, así podemos afirmar que en el mundo artístico de Juan Montoya habla del día a día visto de un punto involuntario, de neurosis y de represión, sirviéndole de fuerza expresiva y de desahogo para enfrentar el mundo que le rodeo.

Así, su arte plástico esta vinculado a lo personal, a la experiencia, la misma que nutre el pincel dejando un cúmulo de conocimientos, además se abre al mundo de una manera infantil sin miedos e inocente, sin dejar de lado su interior, sus conflictos, sus necesidades y sus tormentos. Todo esto le sirve de musas, quienes alimentan su virtud artística. Juan Montoya demuestra que su grandesa radica en la creatividad porque su capacidad artística engendrar atributos de feliz, reflexión y furia.

Miguel Ángel Achig Sánchez

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